Flexibilidad en la red eléctrica gracias a las comunidades energéticas virtuales

Jul 24, 2019
Flexibilidad en la red eléctrica gracias a las comunidades energéticas virtuales
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El concepto de transición energética lleva implícitos dos cambios profundos en el modelo del sistema eléctrico actual, que se traducen en una doble dimensión. Por un lado, se sustenta en la innovación tecnológica y, por otro, en nuestra manera de consumir y relacionarnos con la energía. Podremos autoproducir energía y compartirla en redes energéticas locales y virtuales. Las VPP (Virtual Power Plant) emergen como una de las soluciones con más futuro por delante en la lucha contra el desastre climático y el calentamiento global.

Focalicémonos primero en la dimensión técnica. Estamos hablando de una transformación tecnológica tanto en la generación como en la gestión de la demanda de energía. Si el modelo tradicional se caracteriza por la gestión centralizada de la producción con una proporción importante de consumo de energía fósil y contaminante, la transición energética implica la generación distribuida, limpia y la gestión del consumo como elemento de flexibilidad.

 

La flexibilidad de la energía renovable

Flexibilidad es el concepto clave. Un sistema eléctrico realmente descentralizado y distribuido debe tener la capacidad para adaptar la demanda a la oferta de energía en cada momento y facilitar la participación activa del usuario.

Cada uno de los usuarios de energía: ciudadanos, administración pública, grandes corporaciones, pymes, etc. tiene una demanda distinta de energía en potencia y tiempo. El sistema tiene que ser capaz de suministrar la energía necesaria en tiempo real. Por otra parte, es necesario aprovechar toda la generación renovable para maximizar la eficiencia y la sostenibilidad del sistema. Ahorramos energía y dinero y logramos un sistema energético más estable, seguro, eficiente y sostenible medioambientalmente.

Sin embargo, la transición energética no queda aquí. Va mucho más allá. Pone el consumidor en el centro del sistema y permite que pueda ser el productor de su propia energía. Es el concepto de prosumidor. En la actualidad, miles de personas en todo el mundo autoproducen su propia energía mediante paneles solares fotovoltaicos. Y otros tantos miles han incorporado una batería que les permite almacenar la energía para utilizarla cuando sea necesario. Por ejemplo, de noche o en días nublados, lluviosos o con poca radiación solar.

Además, debemos tener presente que las baterías son esenciales para la acumulación energética ya que las energías renovables se caracterizan por ofrecer un suministro fluctuante. Por el contrario, las fuentes energéticas clásicas: térmicas, de energía fósil o nucleares, pueden gestionarse.

Pensemos que en una vivienda hay muchas horas al día en las que no hay consumo eléctrico porque sus integrantes están trabajando o realizando otras actividades. Por lo tanto, el excedente de energía que el prosumidor acumula en las baterías y no consume puede revertirlo al sistema y ser compensado por ello en su factura. Nuestro prosumidor se puede convertir en la nueva figura esencial en la transición energética, a través del DER (agregador de recursos energéticos distribuidos).

Viviendas conectadas energéticamente

No obstante, vayamos un paso más allá. ¿Y si quién produce y almacena ese excedente energético no es una vivienda unifamiliar sino una comunidad de vecinos? Técnicamente es totalmente posible. Cada usuario tendrá controlado en cada momento su consumo exacto gracias a los contadores inteligentes.

Ampliemos ahora un poquito más el horizonte. ¿Podremos compartir esa energía en una región energética local? La respuesta es sí, mediante la agregación. La oferta agregada reduciendo consumo puede equivaler a una planta de generación, constituyendo una planta virtual, Virtual Power Plant (VPP).

En Alemania está en marcha un programa piloto de VPP: son las sonnenCommunity, impulsadas por el fabricante de baterías sonnen y el operador de red alemán TenneT. El beneficio para el sistema eléctrico es claro: la VPP contribuye a la estabilidad de la red proporcionando energía de balance, aporta servicios al operador del sistema y compensa las fluctuaciones en la red eléctrica. Es decir, la dota de más flexibilidad.

De esta manera, sonnen ha proporcionado al mercado de la energía la batería virtual más grande actualmente disponible. Además, el proyecto piloto ha mostrado cómo los sistemas de almacenamiento doméstico descentralizados pueden conectarse a la red utilizando la tecnología blockchain (simplificándolo mucho, es el conjunto de tecnologías que hacen posible la gestión distribuida, descentralizada y sincronizada de operaciones económicas de manera directa por los usuarios) a través de una solución de código abierto de IBM.

Se trata de un proyecto de blockchain único en el mundo que ha demostrado que los sistemas de almacenaje interconectados en red son adecuados para prestar servicios en los mercados de balance y de energía. Estados Unidos y Reino Unido albergan dos proyectos más de VPP. La compañía Mandalay Homes (Arizona) y sonnen han iniciado el proyecto Jasper que albergará la red de compartición de energía más grande del mundo con un total de 2900 viviendas unifamiliares interconectadas y 29 MWh de acumulación compartida.

Por último, el proyecto europeo Centrica ha seleccionado a sonnen como proveedor tecnológico para la primera red de compartición de energía en Reino Unido con un total de 100 viviendas y 700 kWh de acumulación compartida.

 

 


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