Factores clave del autoconsumo: dimensionamiento correcto de la instalación y acumulación energética con baterías

Factores clave del autoconsumo: dimensionamiento correcto de la instalación y acumulación energética con baterías
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¿Qué debe hacer un usuario  que desea autoconsumir la energía en su hogar mediante una instalación fotovoltaica?

Lo primero es desterrar la jugosa idea de especular con la producción energética de su instalación de autoconsumo, esto es, producir más energía de la necesaria y venderla a las eléctricas para lograr un mayor descuento en su factura.

Esta praxis implica, necesariamente, un sobredimensionamiento de la instalación de autoconsumo y acumular más paneles fotovoltaicos de los técnicamente necesarios. La inversión económica del usuario –y el mantenimiento- será mayor y difícilmente recuperará ese gasto porque, como veremos más adelante, el precio de la electricidad en horas de sol está descendiendo a ritmos acelerados y bajará todavía más antes de lo que pensamos.

Vender los excedentes energéticos del autoconsumo a la compañía eléctrica con los que el usuario espera que se le compense en su factura parece claro que no será un negocio real y tangible ni a corto ni a medio plazo.

En cambio, a ese mismo “prosumidor” le interesa muchísimo aplicar las siguientes claves:

  1. Dimensionar adecuadamente la instalación de autoconsumo
  2. Instalar única y exclusivamente el número de paneles necesarios para generar la energía consumida realmente por la vivienda
  3. Acumular la energía excedente de su instalación fotovoltaica mediante una batería. El resultado es la adquisición de una absoluta disponibilidad eléctrica las 24 horas del día y la independencia energética.
  4. Posibilidad de formar parte de futuras comunidades locales de energía mediante las cuales poder compartir electricidad de km 0 entre usuarios.

Por lo tanto, la conclusión es clara. Todo kWh que este usuario genere, almacene y autoconsuma tendrá mucho más valor más que un kWh compensado por la compañía eléctrica en la factura mensual.

La propuesta de tener en cuenta estos factores clave la difundimos en un contexto en el que el sector de las energías renovables en España está viviendo una etapa dulce. La potencia instalada verde en 2019 es un 10% mayor respecto al año anterior, según Red Eléctrica. En concreto, la solar fotovoltaica es la tecnología con mayor crecimiento: ha aumentado su presencia en un 66% respecto a 2018 y ha cerrado 2019 con 7.800 MW de potencia instalada.

El increíble aumento de la producción energética renovable en España

Estos datos explican, en parte, que la producción energética renovable suponga ya el 49,3% de la generación total del país superando los 108.000 megavatios (MW). Grandes y pequeños parques fotovoltaicos e instalaciones particulares de autoconsumo fotovoltaico han colaborado decisivamente a esta tendencia.

En este escenario expansivo de las energías renovables en España se está generando un doble efecto, según algunos especialistas del sector energético.

Por un lado, cuántas más instalaciones fotovoltaicas estén en funcionamiento menor será el precio pagado por la electricidad, consecuencia directa del propio modelo marginalista del mercado eléctrico español conocido como pool.

Este fenómeno beneficia los intereses, obviamente, de los consumidores. De todos. También de los industriales.

Pero, por otro lado, la otra cara de la moneda refleja el perjuicio de los intereses de los inversores, que ven drásticamente reducidos sus beneficios.

¿Por qué? Primero, porque el mercado eléctrico mayorista es extremadamente volátil y los datos de OMIE (Operador del Mercado Ibérico de Electricidad) demuestran que se ha hundido en 2019.

Por ejemplo, el espectacular aumento de la producción eólica y el menor precio del gas explican que el pasado mes de diciembre haya cerrado con un precio medio de 35 €/MWh, cuando en el mismo mes de 2018 superaba los 61 €.

Estamos hablando de un descenso interanual del 43%. Estamos hablando de que en toda la década pasada el menor precio pagado por la electricidad en España fue de 41€/MWh, en el lejano 2012. Imaginemos, entonces, las consecuencias de un escenario de futuro en el que la generación fotovoltaica se haya multiplicado por 8, 9 10 veces.

Además, los plazos actuales de amortización de la inversión de las instalaciones  renovables situados en torno a los 10 o 15 años, hacen que el beneficio económico de un hipotético modelo de negocio especulativo pueda llegar a ser nulo. Y veremos por qué.

Beneficio económico que puede llegar a proporcionar la energía fotovoltaica

Este escenario actual se verá fortalecido si acaba ejecutándose el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) del Gobierno, que prevé que la producción renovable alcance el 70% del mix eléctrico en 2030 y la introducción de 30.000 MW fotovoltaicos más.

¿Consecuencias?

Muchísima competitividad en el mercado eléctrico, precios bajísimos y cada vez menores costes de producción de las renovables. En este factor, el de la tendencia imparable de la bajada de los costes de producción no contaminante, tiene una incidencia directa la acumulación de energía con baterías. Una alternativa a la que poco a poco se van sumando más consumidores en España, tanto particulares como negocios.

De hecho, ante esta realidad y perspectivas de futuro algunos especialistas auguran que estamos ante el peligro real del surgimiento de una burbuja renovable. Otros factores determinantes, como las condiciones meteorológicas favorables a la producción energética verde y el espectacular descenso de los precios del gas, sustentan esta posibilidad.

Por lo tanto, cuidado con implementar diseños fotovoltaicos indiscriminadamente y sin dimensionar correctamente la instalación de autoconsumo con puros fines económicos. Evitemos desengaños imprevistos en nuestra factura y no alimentemos una nueva burbuja renovable. Todos saldremos ganando haciendo las cosas bien.

 

 

 

 


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